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La explosión del 7 de agosto de 1956, una tragedia jamás olvidada

 La tragedia de Cali

La explosión fue ocasionada por 7 camiones militares cargados de dinamita. Estos transportes estaban acompañados por el ejército y trasladaban 1053 cajas equivalentes a 42 toneladas de explosivos. La ruta pautada para la entrega era de Buena Aventura a Bogotá.

La 01:07 minutos de la mañana marcaba el reloj de la estación, detenido y averiado por la explosión. San Nicolás, El Porvenir, El Hoyo, El Piloto, Fátima, y Jorge Isaacs fueron los barrios más afectados. El estallido ocasionó un sismo de 4.3 de magnitud. La cuidad se quedó sin energía. Solo había polvo, humo y confusión en medio de historias de fantasmas.

La explosión fue de tal magnitud que los cuerpos de los fallecidos no podían ser trasladados al cementerio Central, debido a que el camposanto fue devastado completamente. Esto originó que los restos del lugar se salieran de las bóvedas. Este trágico evento destruyó casas, edificios de más de 40 manzanas y dejó un cráter de 50 metros de diámetro y 25 metros de profundidad, entre la calle 12 y 25 y las carreras 1A y 7A.

Cientos de muertos fueron trasladados a la estación en una especie de fosa común. Algunas personas se suicidaron, al llegar a la estación y ver los cuerpos mutilados de sus seres queridos.

Producto de este cruento suceso, se enterraron 3.725 cráneos y partes de cuerpos, que nunca fueron reconocidos por los familiares. De esta tragedia solo queda una cruz, que fue dispuesta en el lugar. Cali y sus ciudadanos esperan no volver a vivir nunca más una tragedia similar.

 

 

 

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